02 Feb Juguetes Reales: la infancia de la monarquía española contada a través de sus juguetes
Introducción
Los juguetes son mucho más que objetos de juego. Son testigos silenciosos de una época, reflejo de la educación, los valores y la vida cotidiana de quienes los utilizaron. Cada muñeca, cada juego de mesa o cada ingenio mecánico encierra una historia personal y colectiva.
La exposición “Juguetes Reales”, organizada por Patrimonio Nacional en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid, nos permite asomarnos a la infancia de los príncipes e infantas de la monarquía española entre mediados del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. Una oportunidad única para comprender cómo se jugaba, cómo se aprendía y cómo se vivía la infancia en el entorno del Palacio Real.
En Rincón del Juguete, donde trabajamos a diario con juguetes antiguos cargados de memoria, esta exposición conecta directamente con nuestra forma de entender el patrimonio lúdico.

Una exposición para entender la infancia real
La muestra reúne juguetes y objetos relacionados con el ocio y el aprendizaje que formaron parte de la vida cotidiana de la familia real española. Reconstruir esa esfera íntima no siempre es sencillo, pero gracias a la conservación de fotografías, cartas, diarios e inventarios, hoy podemos aproximarnos al uso real de estos objetos.
Lo más interesante de la exposición es que no se centra en piezas ostentosas, sino en juguetes reconocibles y cercanos, similares a los que podían encontrarse en muchos hogares de la época. Esto facilita una lectura más humana y menos idealizada de la infancia real.

¿Qué fue de los juguetes reales tras 1931?
Entre 1850 y 1931, los niños y niñas que vivieron en el Palacio Real de Madrid jugaron con muñecos, juegos de mesa, juguetes educativos, instrumentos ópticos y material deportivo. En algunos casos, estos juguetes incluso se utilizaron en tómbolas y actos benéficos, especialmente organizados por las mujeres de la Casa Real.
Con la proclamación de la II República, en abril de 1931, los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia partieron al exilio. Muchos juguetes quedaron en las estancias privadas del Palacio y fueron inventariados. La prensa de la época subrayó que no eran “ni muchos ni especialmente lujosos”.
El Gobierno republicano decidió conservar aquellos objetos considerados dignos de museo, mientras que otros fueron donados al Ayuntamiento de Madrid en un acto solidario celebrado el Día de Reyes de 1933. Los juguetes conservados forman hoy parte de las Colecciones Reales y son un valioso testimonio histórico.

La nursery del Palacio Real
Las fotografías conservadas en el Archivo General de Palacio muestran las habitaciones destinadas a los hijos de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Estas estancias infantiles, situadas en la entreplanta del Ala de San Gil, estaban comunicadas directamente con los aposentos reales.
Decoradas con boiseries blancas, cenefas de papel pintado y mobiliario adaptado al tamaño infantil, las habitaciones estaban llenas de juguetes que fomentaban la imaginación, la creatividad y el desarrollo físico.

Muñecas, mecanos y autómatas
Entre los juguetes documentados aparecen:
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Muñecas y juegos de té, vinculados al juego simbólico y la preparación para la vida adulta
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Mecanos y juegos de construcción, relacionados con la creatividad y la lógica
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Andadores y correpasillos, pensados para el desarrollo de la motricidad
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Autómatas, capaces de moverse y emitir sonidos
También había libros infantiles, como el célebre “Ratón Pérez”, escrito por el padre Luis Coloma y dedicado al joven Alfonso XIII.
Muchos de estos juguetes procedían de Francia y Reino Unido, aunque otros se adquirían en comercios españoles como Schropp, Juan Medel o Refrescos Ingleses, lo que demuestra que la familia real también consumía productos disponibles en el mercado nacional.

Jugar en la mesa: juegos de sociedad
La exposición refleja la afición de la familia real por los juegos de mesa, tanto en momentos de ocio privado como en reuniones sociales o festividades como la Navidad.
Entre las piezas conservadas encontramos:
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Ajedrez, damas y mahjong
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Barajas artísticas y juegos ilustrados
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Juegos de azar adaptados al público infantil
También destacan los llamados “juegos de paciencia”, como los puzles, pensados para jugar en solitario. Uno de los más llamativos es un puzle de madera dedicado a Napoleón y Josefina, ejemplo del valor artístico de estos objetos.

Aprender jugando: juguetes educativos
Durante el siglo XIX y principios del XX, la educación de príncipes e infantas fue una prioridad. Por ello, se reunieron objetos didácticos que combinaban aprendizaje y entretenimiento.
Algunos ejemplos son:
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Un estuche educativo diseñado para el futuro Alfonso XII
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El juego “Leer jugando”, dedicado a Alfonso XIII por José Roca y Ruscalleda
Este autor, referente en la pedagogía de la época, defendía el valor del juego como herramienta educativa, afirmando que era uno de los estímulos más eficaces para el aprendizaje infantil.
Los inventarios también mencionan objetos instructivos como globos terráqueos, juegos de geometría o esferas armilares, varios de los cuales pueden verse en la exposición.

Juguetes ópticos y sonoros: los orígenes del cine
Desde la segunda mitad del siglo XIX, los juguetes relacionados con la óptica y el sonido tuvieron un papel destacado en el ocio infantil. Su funcionamiento se basaba en la llamada persistencia de la visión, principio científico que está en el origen del cine.
Entre las piezas expuestas destacan:
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Praxinoscopios, antecedentes directos del cine
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Linternas mágicas, utilizadas en estancias oscuras
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Estereoscopios, que crean sensación de tridimensionalidad
Estos juguetes ofrecían experiencias casi teatrales, acompañadas de música o efectos sonoros, que fascinaban a niños y adultos.

El fonógrafo de Alfonso XIII
Una de las piezas más singulares es el fonógrafo Edison, deseado por Alfonso XIII en su adolescencia. Inventado en 1877, permitía grabar y reproducir sonido mediante cilindros de cera.
Este objeto refleja la curiosidad del joven rey por los avances tecnológicos y la rápida incorporación de innovaciones científicas al entorno doméstico de la época.

Conclusión
La exposición Juguetes Reales demuestra que los juguetes son documentos históricos de primer orden. A través de ellos podemos entender cómo se educaba, cómo se jugaba y cómo se vivía la infancia en la monarquía española.
En Rincón del Juguete, donde recuperamos, restauramos y damos nueva vida a juguetes antiguos, compartimos plenamente esta visión: cada juguete guarda una historia que merece ser contada y conservada.

Siguiente paso
Si conservas juguetes antiguos, juegos de mesa, muñecas o juguetes mecánicos, y quieres conocer su historia o darles una nueva oportunidad, contacta con Rincón del Juguete. Estaremos encantados de valorar piezas cargadas de memoria y patrimonio.



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